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  • M s all de la

    2019-04-28

    Más allá de la interconexión entre la estructura exportadora y los factores de la economía nacional que nos plantea aristas más que interesantes, así como también de la relación de los componentes que hacen PI103 la conservación del patrón de especialización primaria, no podemos dejar de considerar que Argentina formó parte de un proceso internacional, en el cual China y Latinoamérica ocuparon un lugar relevante para sus intereses. Alberto van Klaveren señaló que tanto la influencia económica de China, India y Corea del Sur en Latinoamérica, como el aumento de las relaciones entre los países de la región han sido un reflejo localizado de los cambios mundiales, a lo que se adicionó la pérdida de gravitación de Estados Unidos en Sudamérica y las debilidades de Europa. Entre China y América Latina hubo una relación económica simbiótica, y Argentina fue uno de los que privilegió el vínculo con Beijing postergando —por ejemplo— a los mismos países del sudeste asiático. Por otra parte dio prioridad a Sudamérica acompañando a Brasil, el cual piloteó un regionalismo atípico, distante del modelo denominado posneoliberal como el llamado poshegemónico. La configuración que fue presentando el contexto internacional ha sido más determinante que las decisiones y acciones impulsadas por Argentina, mediante su política exterior en las relaciones desplegadas con sus socios comerciales. A la política exterior la entendemos como un instrumento estatal, orientado hacia el desarrollo del universo de las relaciones internacionales del país. En el presente estudio encontramos que la incidencia de la política exterior en los vínculos con los socios comerciales fue menor a la que tuvo el contexto internacional en éstos, principalmente porque era una política de escaso activismo. Este supuesto lo analizamos a través de la relación de Argentina, por un lado con potencias como Brasil, China y Estados Unidos, y por el otro con países no potencias como Chile, Colombia, Perú y Venezuela. Sobre la relación con potencias sostenemos que Argentina no logró reducir sus situaciones de dependencia, en lo que mucho tuvo que ver el comercio bilateral. También el comercio influyó en la relación con las no potencias, pero en este caso Argentina desaprovechó tal comercio para recuperar su inserción regional.
    Una relación diferente Sobre las situaciones de dependencia, la que Argentina tenía con Estados Unidos era diferente a las que sostenía con Brasil y China. Con estos dos países eran dependencias comerciales, en cambio con el hegemón se trataba de una dependencia estratégica que históricamente le produjo a Argentina costos variados. A pesar de que la cuestión comercial no ha sido decisiva en la relación de Argentina con Estados Unidos, igualmente la consideramos por el carácter deficitario que tuvo la balanza para el país latinoamericano. Precisamente los saldos negativos en el intercambio comercial de Argentina con Brasil, China y Estados Unidos tuvieron que ver con que estos países fueron los principales abastecedores. Por ejemplo, aun apartándonos del corte temporal del presente trabajo, vale señalar que en 2012-2013, de los 15 primeros productos que importó Argentina, los tres países citados participaron en casi todos (contando los tres primeros vendedores por cada producto), y fueron primer proveedor en 14 de ellos (Brasil en siete, Estados Unidos en cuatro, China en tres y el restante Alemania). El comercio de Argentina con Estados Unidos comenzó a DNA-driven hybridization ser deficitario en 2006 por más de 200 millones de dólares, saldo negativo que se aceleró sin solución de continuidad hasta alcanzar en 2011 prácticamente los 3 500 millones de dólares, lo cual representó desde el año 2000 un aumento muy superior a 500% a través del incremento de artefactos mecánicos, química orgánica, industria plástica y combustibles. Argentina ocupó el puesto 50 en la estructura de las importaciones estadounidenses, mientras que por ejemplo México se ubicó en el tercer lugar, Venezuela en el decimoprimero y Brasil en el decimoctavo. En todos los casos, el petróleo crudo ha sido el principal producto exportado por estos países latinoamericanos. De lo que envía Argentina al mercado estadounidense, el petróleo crudo representó 25% del total de lo exportado a tal mercado, después le siguieron aluminio sin alear, vino y tubos sin costura. A pesar de que entre 2000 y 2011 el comercio bilateral aumentó más de 100%, Argentina no logró un incremento de los volúmenes exportables a Estados Unidos, y sobre todo no concretó una mayor diversificación de productos basados en valor agregado. Las tentativas de enviar leche en polvo, equipos y maquinarias agrícolas y productos textiles, por citar algunas mercancías que se mencionaron como posibles de vender en proporciones importantes, no prosperaron. Para Estados Unidos, Argentina no ha sido comercialmente relevante a pesar de que ocupó el puesto 29 entre sus destinos de exportación, y que las ventas norteamericanas aumentaron más del doble en relación a lo que importó del país latinoamericano. Incluso, casi 85% del total de las exportaciones estadounidenses a Argentina se concentraron en manufacturas de origen industrial y bienes de capital. Pero el nexo bilateral entre ambos países se rigió por una estricta vinculación de asuntos, según el planteamiento de Robert Keohane y Joseph Nye. Como señalamos más arriba, la dependencia de Argentina con Estados Unidos ha sido estratégica, entendida ésta en términos geopolíticos y de seguridad, que se traduce a través de su pertenencia a la esfera de influencia estadounidense, precisamente Estados Unidos le hizo sentir a Argentina este dominio es-tratégico-militar relacionándola con la materia financiera, que preocupaba al país latinoamericano en la primera década del presente siglo.