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    2019-05-20

    En esta última línea, mi propósito es analizar la versión del episodio que, thymidine phosphorylase principios del siglo xvii, ofreció el cronista de tradición indígena, Joan de Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamaygua, y destacar en el estudio los elementos de carácter simbólico que proporciona su relato. Y, entre otros, uno de los principales —por cierto, ausente en otras versiones o historias— es la referencia al uso de instrumentos musicales en la contienda. Naturalmente, no sólo se trata de abordar un rasgo hasta cierto punto peculiar en una crónica, sino de explorar los posibles sentidos interpretativos de su inclusión en el texto.
    Obra y autor La Relación de antigüedades deste reyno del Piru, escrita en castellano por un quechua-parlante, ostenta la firma del cronista Joan de Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamaygua. Una vez más, es la crítica histórica contemporánea la que muestra aquí su escepticismo: frank Salomon plantea dudas sobre la identidad del autor y franklin Pease afirma, categórico, que “es de ajena mano y tiempo posterior”, en tanto que Pierre Duviols objeta que el texto haya sido escrito en 1613, pues a su parecer, hay indicios que sugieren que es de fecha más tardía, y tampoco está convencido de que la iniciativa de escribirlo haya sido de Santa Cruz Pachacuti, dado que bien pudo haber sido inspirado por alguno o algunos de los que animaron las campañas de extirpación de idolatrías y evangelización a partir de 1610 en el virreinato del Alto Perú. En cambio, sí hay certeza de que el manuscrito formó parte de una colección perteneciente al célebre visitador de idolatrías, francisco de Ávila, puesto que fue hallado entre los papeles de este funcionario. De hecho, Ávila lo anotó de su puño y letra, sumando sus comentarios a los de Santa Cruz Pachacuti. Siglos después, el polígrafo don Marcos Jiménez de la Espada le añadió una serie de interesantes notas, antes de editar la Relación por primera vez en Madrid en 1879 en sus Tres Relaciones de antigüedades peruanas, a partir del manuscrito conservado en la Biblioteca Nacional de Madrid con el número 3.169. Sea como fuere, lo poco que se sabe sobre el enigmático Joan de Santa Cruz Pachacuti Yamqui Salcamaygua es lo que él mismo apuntó sobre su origen. Se afirmaba descendiente de los curacas de Guaygua Canchi y natural de los pueblos de Santiago de Hanan Guayua y Hurin Guayua Canchin de Orcosuyu, entre Canas y Canchis. Es decir, la región oeste del lago Titicaca llamada Orcosuyu por el grupo colla. En las páginas iniciales de la crónica, y en otros muchos sitios de ella, Santa Cruz da a suprachiasmic nucleus (SCN) entender que uno de sus antepasados fue Inca Yupanqui, esto se destaca en los pasajes relativos a la guerra, entendida como un acontecimiento fundacional. De ahí que haga un esfuerzo intencional por introducir a su familia en la historia oficial incaica. Más allá de estas particularidades, también se advierte el interés del cronista por integrar la historia antigua del Perú a la historia universal. No en balde Luis Millones apunta que el plan inicial de la obra de Santa Cruz Pachacuti se inscribe en lo que la historiografía indiana denomina “historia moral”. De tal suerte que, para la organización política del pasado, el autor diseñó un modelo o estructura de opuestos: por un lado las huacas y los curacas, jerárquicamente inferiores; por el otro, en el nivel superior, el Supremo Hacedor y los incas.
    La guerra y sus elementos simbólicos
    Consideraciones finales Por el contexto que ofrece la versión de Santa Cruz, podríamos considerar la guerra contra los chancas como un mito de carácter político y también como una respuesta a la necesidad de “fabricar” una guerra ejemplar en los rituales de inauguración de un nuevo periodo. Por ello tal vez se le eligió como paradigma y no porque cronológica e históricamente Pachacuti Inca haya luchado contra ese enemigo, sino porque, como figura mítica relevante, el caudillo tenía que reflejar las acciones del dios-trueno.